El sector tecnológico chileno abarca desarrollo de software y servicios TI, integradores e infraestructura, ciberseguridad, datos e inteligencia artificial, centros de datos y un ecosistema de startups. A diferencia de otras industrias, buena parte de su talento no trabaja en empresas de tecnología: está distribuido dentro de la banca, el retail, la minería y las telecomunicaciones.
La escasez es la característica que define este mercado. Un 83% de las organizaciones de Tecnología y Servicios TI en Chile no logra cubrir las vacantes que necesita, muy por encima del 62% que promedian las empresas del país. La ACTI estima el déficit en cerca de 6.000 profesionales TI al año, una brecha que no muestra señales de cerrarse.
El déficit no se reparte parejo: se concentra en desarrollo de software, con entre 25% y 30% de vacantes sin cubrir, análisis de datos con 25% y computación en la nube con 20%. A eso se suma que sectores que antes no competían entre sí —banca, retail, telecomunicaciones, salud, logística— hoy disputan exactamente los mismos perfiles de ingeniería de datos y arquitectura de nube.