Logística y cadena de suministro cubre el transporte terrestre, marítimo y aéreo, los puertos y terminales, los operadores logísticos y centros de distribución, el comercio exterior y aduanas, y la última milla del comercio electrónico. Es una industria de infraestructura pesada y márgenes ajustados, donde la eficiencia se mide en horas de estadía y en costo por tonelada movida.
El comercio exterior marítimo chileno cerró 2025 con US$155.860 millones en valor transado, un 7,6% más que el año anterior, y un alza de 3,7% en toneladas transferidas. La carga frigorizada —clave para fruta y salmón— creció 11,2%, mientras la carga general concentró el 56,3% del valor total del comercio marítimo del país.
En paralelo, el canal digital reconfiguró la última milla: el comercio electrónico bordeó los US$10 mil millones en 2025 y la penetración online en supermercados pasó de 0,8% en 2019 a 8,6%. La combinación de volumen portuario creciente y entrega fragmentada al domicilio exige perfiles que antes no convivían en la misma organización: planificación de demanda, ingeniería de operaciones, ruteo y automatización de bodegas.