Las bandas salariales de tecnología y digital publicadas para 2026 subieron cerca de 3,8% respecto del año anterior, con una mediana de 3,75%. En el mismo período, el Instituto Nacional de Estadísticas registró que las remuneraciones del sector información y comunicaciones crecieron 9,3% en doce meses a junio.
La industria que lleva años describiéndose como el epicentro de la escasez de talento muestra a la vez un ajuste de referencia moderado y uno de los indicadores oficiales más dinámicos. Parte de esa distancia es real y parte es de medición.
La corrección salarial de 2026 ocurrió en otra parte. En energía renovable y almacenamiento, las bandas se movieron con una mediana de 12,9%, y llegaron a 75% en operación y mantenimiento de empresa grande. Es el único de los seis sectores relevados cuyas bandas varían en dos dígitos. En operaciones, industria y cadena de suministro no se movió una sola banda.
La pregunta que ordena este análisis no es cuánto subió cada sector. Es qué tiene energía que no tienen los otros cinco.
El corte transversal
| Sector | Bandas 2025 → 2026 | Efecto real sobre la banda | Remuneración por hora, INE junio 2026 |
|---|---|---|---|
| Energía (renovables y almacenamiento) | Mediana +12,9%; máximo +75% | Corrección real de dos dígitos | Electricidad y gas: +7,7% |
| Tecnología y Digital | Mediana +3,8% | ≈ +1 punto | Información y comunicaciones: +9,3% |
| Minería | Comparativa parcial: +3,2% a +3,7% | ≈ +1 punto | Minería: +10,2% |
| Construcción | Sin variación, salvo cuatro cargos gerenciales entre +2,1% y +3,5% | ≈ −2,5 puntos | Construcción: +8,8% |
| Operaciones e Industria | Sin variación | ≈ −2,5 puntos | Industria manufacturera: +8,8% |
| Cadena de Suministro | Sin variación | ≈ −2,5 puntos | Transporte y almacenamiento: +9,2% |
| Referencia nacional | — | — | General +7,7%; gran empresa +6,7%; mediana +8,9%; actividades profesionales y técnicas +11,0%; Índice Real de Remuneraciones +3,2% |
Las bandas corresponden a salario líquido mensual, excluyendo bonos y beneficios, para empresa mediana y gran empresa. El índice del INE mide el precio de la hora ordinaria pagada en empresas de cinco o más trabajadores. En 2026 la distancia entre ambas unidades se ensanchó por una razón legal identificable: la Ley N° 21.561, conocida como ley de 40 horas, aplicó su segundo tramo el 26 de abril y redujo la jornada legal a 42 horas. El INE advierte que, al mantenerse constantes los sueldos mensuales y disminuir las horas contratadas, el valor por hora sube por construcción metodológica. Las horas ordinarias cayeron 2,1% en doce meses. Una parte del alza oficial es aritmética de jornada, no aumento de sueldo.
Hay una segunda corrección de comparador. Como las bandas describen empresa mediana y grande, el contraste válido no es el 7,7% general sino el tramo por tamaño: 6,7% en gran empresa y 8,9% en mediana.
"Sin variación" no significa lo mismo en los cuatro sectores donde aparece, y el desglose ocupacional del INE permite distinguirlos.
A nivel nacional, los dos grupos que más empujaron el alza de las remuneraciones fueron profesionales, científicos e intelectuales, con 2,304 puntos porcentuales de incidencia, y directivos y gerentes, con 1,264. Es la población que las bandas describen.
En construcción el patrón es otro. El INE atribuye el dinamismo del sector a artesanos y operarios de oficios y a ocupaciones elementales, con los profesionales en tercer lugar. Es un alza concentrada en el oficio, y coincide con un sector donde el 55% de las empresas anticipa aumentos —el registro más bajo del relevamiento—, la permanencia media es de 1,3 años y solo el 60% de los profesionales percibe oportunidades en su rubro. Los que sí se movieron son de primera línea: gerencia general y dirección de operaciones, entre 2,1% y 3,5%. Es el orden de magnitud del resto del mercado.
En operaciones, industria y cadena de suministro el dato es más duro: ninguna banda se movió, sin una sola excepción, mientras el indicador oficial registra alzas de 8,8% y 9,2%. La consecuencia práctica es directa: en construcción la referencia sirve como está; en los otros tres conviene contrastarla contra el dato interno antes de usarla para fijar una banda.
Lo que la inflación le hace a una banda congelada
Esta comparación enfrenta bandas mensuales contra precios, no contra horas, y por eso no arrastra el efecto de jornada.
La inflación se movió en 2026 en un rango estrecho: 2,4% a doce meses en febrero y 2,8% en marzo. Con esa referencia, un ajuste cercano a 3,8% nominal en tecnología deja alrededor de un punto de ganancia real. Es un aumento, pero queda a distancia del 9,3% que registra el indicador oficial para el sector.
Una banda sin variación, en cambio, no es una decisión neutra de costo: es una reducción del salario real de entre 2,3 y 2,7 puntos en doce meses. Y medida contra el Índice Real de Remuneraciones, que creció 3,2% en doce meses a junio, la distancia respecto del mercado supera los tres puntos. La primera es pérdida de poder adquisitivo; la segunda, de posición competitiva.
Mantener la banda del año anterior no congela nada: traslada la inflación al colaborador. Y lo hace en un mercado donde el profesional tiene el dato agregado a mano, porque el INE lo publica cada mes.
Por qué energía corrige y minería no
El ciclo que sí tiene fecha
La corrección en energía no responde a una escasez difusa. Sigue a un ciclo regulatorio y de inversión con hitos fechados.
El marco lo fija la Ley N° 21.721, de Transición Energética, cuya implementación reglamentaria el Ministerio de Energía trabajó durante 2025, junto con la modificación al DS N° 125 y la Planificación Energética de Largo Plazo. El Ministerio informó que la meta de 2.000 MW de capacidad BESS, fijada para 2030, se cumplió el 31 de marzo de 2026, cuatro años antes de lo previsto. El primer trimestre cerró con 38 proyectos en construcción que suman 18.780 MWh y una inversión de US$4.076 millones.
Lo que distingue a energía, sin embargo, no es que haya subido. Es dónde subió.
Dentro del propio sector, los cargos corporativos se movieron como el resto del mercado: la gerencia general ajustó 3,5%, la de contratos 4,0% y la de HSE 4,4%. La corrección de dos dígitos se concentra en los roles atados a activos que hace dos años no existían en el sistema. La gerencia de operación y mantenimiento en empresa grande subió 75%. La supervisión de O&M avanzó 32% en empresa grande y 30% en mediana, y la supervisión BESS en empresa mediana, 45%. La dirección de desarrollo en empresa grande corrigió 44%.
Ese contraste interno es lo más cercano a una medición de la restricción de oferta, que ninguna fuente pública cuantifica. Su techo sí es conocido: nadie puede acreditar más años operando almacenamiento a escala en Chile que los que lleva la tecnología en el sistema, y son meses. Cuando la demanda tiene fecha de entrada en operación y el grupo con experiencia acreditable es acotado, el precio se corrige rápido. Donde no ocurre ninguna de las dos cosas —contratos, HSE, gerencia general—, el mismo sector ajusta como el promedio.
Queda una objeción: electricidad y gas aparece con el alza más baja del grupo, 7,7%. La explicación más plausible es de clasificación. Esa glosa recoge a las utilities establecidas, mientras las desarrolladoras de proyectos y las empresas de operación y mantenimiento suelen clasificarse en construcción o en actividades profesionales y técnicas, que registró la mayor alza de todas las actividades, 11,0%, impulsada por profesionales y por directivos y gerentes. No es atribuible con certeza desde la información pública, pero el patrón calza con la lectura de las bandas.
Energía tampoco subió parejo. Dos cargos bajaron: la dirección de desarrollo en empresa mediana cayó 21%, y el desarrollo de proyectos en la misma categoría, 13%. El sector recompuso su estructura salarial: corrigió con fuerza donde la operación es nueva y ajustó a la baja donde la referencia anterior estaba desalineada.
Subir sueldos no es contratar
Minería es el contracaso.
En junio de 2026 registró un alza de 10,2% en remuneraciones por hora y 10,6% en costos laborales, la segunda mayor variación entre todas las actividades económicas. La cartera de inversión minera 2024–2033 que publica Cochilco comprende 51 proyectos por US$83.181 millones, un 26,6% más que la cartera anterior. Sus bandas, en cambio, se movieron poco: donde hay comparativa disponible, subieron entre 3,2% y 3,7%, en línea con el resto del mercado.
Y el sector pierde gente. La Encuesta Nacional de Empleo registra cerca de 15 mil ocupados menos en lo que va de 2026 y una caída de 1,6% al comparar los últimos cuatro trimestres móviles con igual período del año anterior. El Imacec de mayo se contrajo arrastrado por la actividad minera, que retrocedió 11,6%.
Minería paga más por hora mientras reduce dotación. No son señales contradictorias, sino de momentos distintos del ciclo: una cartera anunciada no es dotación contratada —entre el anuncio y la primera nómina hay permisos, financiamiento e ingeniería— y en el intertanto las faenas que cierran expansiones liberan personal, mientras quien se queda cuesta más retener.
Construcción muestra la combinación inversa. La Cámara Chilena de la Construcción reportó un crecimiento de 1% en doce meses, hasta 725 mil trabajadores, con remuneraciones por hora subiendo 8,8% y bandas gerenciales casi sin movimiento, por la razón ya vista: el alza se concentró en el oficio.
Precio y volumen se mueven por razones distintas y en momentos distintos del ciclo. Una banda puede corregirse sin que se contrate a nadie más, y una dotación puede crecer sin que la banda se mueva.
Tres decisiones para el próximo ciclo de bandas:
Compare contra inflación y contra tramo de tamaño, no contra el año anterior. Repetir la banda de 2025 equivale a una baja real de entre 2,3 y 2,7 puntos, y a más de tres puntos de distancia respecto del índice real nacional. Si la política declarada es mantener competitividad, la banda repetida ya no la cumple. Y el comparador correcto es 6,7% para gran empresa y 8,9% para mediana, no el 7,7% general.
Para operación y mantenimiento, almacenamiento y desarrollo de proyectos, la referencia de 2025 caducó. La brecha entre la banda anterior y la nueva llega a 75% en un solo cargo. Competir por esos perfiles con el dato del año pasado significa perder la búsqueda antes de la primera entrevista, y probablemente perder también a quien ya se tiene. En el mismo sector, los cargos corporativos siguen siendo comparables con el año anterior: la corrección no es transversal, y aplicarla completa encarece sin necesidad.
Separe cartera anunciada de proyecto en ejecución. La demanda de talento aparece cuando la obra parte, no cuando se anuncia. Minería lo está demostrando en tiempo real, con inversión récord, remuneraciones al alza y dotación en retroceso.
El patrón de 2026 es más simple de lo que sugiere la dispersión de cifras: el sueldo se corrige donde hay obra con fecha de entrada en operación y un grupo acotado de profesionales capaz de operarla. No donde hay discurso de escasez, ni donde hay anuncios de inversión. Energía las cumple, y solo en los cargos donde ambas se verifican.
Esto describe una corrección observada, no un pronóstico. Quien esté fijando bandas para el próximo ciclo con la referencia de 2025 está trabajando con un dato que, en al menos tres sectores, merece contrastarse antes de usarse.
Nota metodológica: este análisis se elabora sobre estudios salariales sectoriales publicados para el mercado chileno en 2026, comparados con sus ediciones previas. Las bandas corresponden a salario líquido mensual, excluyendo bonos y beneficios, para empresa mediana y gran empresa; las variaciones se calculan sobre el punto medio de cada banda. La lectura transversal, los cálculos en términos reales y las conclusiones son propias. Los datos de remuneraciones, costos laborales y desagregación por actividad económica, tamaño de empresa y grupo ocupacional provienen del Boletín de Índices de Remuneraciones y de Costos Laborales N° 333 del Instituto Nacional de Estadísticas, con cifras provisionales de junio de 2026 y base anual 2023=100; los de precios y empleo sectorial, del mismo instituto; el Imacec, del Banco Central de Chile; los de almacenamiento energético, del Ministerio de Energía; los de inversión minera, de Cochilco; y los de ocupados en construcción, de la Cámara Chilena de la Construcción.





